El artista y carpintero Jesse Schlesinger encuentra en su estudio en San Francisco el espacio perfecto para explorar, crear y dar forma a sus ideas. Su trabajo combina arte, diseño y una profunda conexión con los materiales, especialmente la madera.
Su camino no fue lineal. Tras iniciar en la pintura, una lesión lo llevó a trabajar en una granja orgánica, experiencia que influyó profundamente en su forma de entender los materiales, los procesos y la relación con lo natural. Más adelante, regresó al mundo del arte, donde exploró distintas disciplinas antes de reencontrarse con la carpintería, aprendida desde joven junto a su padre.
Su estudio refleja su filosofía: un espacio lleno de objetos, herramientas e historias. Cada pieza, desde herramientas japonesas hasta objetos encontrados en mercados, forma parte de su proceso creativo. Para él, crear es observar, recolectar e integrar influencias hasta darles una nueva vida.
Gran parte de su inspiración surge de lo cotidiano. Desde mercados locales hasta colaboraciones con restaurantes y proyectos de diseño, su trabajo se construye a partir de experiencias reales y materiales honestos.
Más que separar arte y diseño, Schlesinger los entiende como un mismo proceso: una forma de construir significado a través de los materiales, las personas y el entorno.